El error más repetido en las obras de Curicó es asumir que el suelo va a compactar bien con solo pasar el rodillo. Acá tenemos suelos franco-arcillosos y limos volcánicos que retienen mucha humedad en invierno, y si no se determina la humedad óptima con un ensayo Proctor, el relleno queda como plastilina o se agrieta al secarse. Hemos visto plataformas de estacionamiento que a los dos meses se hunden 5 centímetros solo porque se compactó “a ojo”. Para evitar eso, aplicamos el ensayo Proctor Normal o Modificado según la energía de compactación que exija el proyecto, y entregamos la curva de densidad seca versus humedad que sirve de referencia para el control en terreno. En obras viales, la combinación con un ensayo CBR de laboratorio permite proyectar la resistencia del suelo compactado bajo el pavimento, y cuando hay dudas sobre la granulometría del material de préstamo, una granulometría por tamizado define si el árido cumple antes de llevarlo al molde Proctor.
La diferencia entre un relleno que dura 20 años y uno que falla en la primera temporada de lluvias está en la humedad óptima del Proctor.
Aspectos locales
Las diferencias de suelo entre el sector poniente de Curicó, cercano al río Teno con sus gravas fluviales, y el sector oriente hacia el valle central, donde predominan los limos de origen volcánico, son enormes. En el poniente un Proctor Modificado te puede dar densidades secas máximas sobre 2.15 t/m³, mientras que en el oriente apenas llegás a 1.75 t/m³ con el mismo esfuerzo. Si una constructora usa la misma curva de referencia para ambos sectores —cosa que pasa cuando se copia y pega el informe de otro proyecto— el grado de compactación relativo que mide en terreno es un invento. Peor aún: en los meses de julio y agosto, con la napa freática alta en las zonas bajas, la humedad natural del suelo supera la óptima del Proctor, y compactar sin estabilizar con cal o sin dejar orear el material resulta en densidades bajísimas. Por eso insistimos en que se ejecute un Proctor por cada frente de obra y por cada cambio litológico que detecte la inspección geotécnica.
Preguntas comunes
¿Cuánto cuesta un ensayo Proctor en Curicó?
El rango de precio para un ensayo Proctor Normal o Modificado en Curicó está entre $56.000 y $104.000, dependiendo del tipo de energía requerido, el tamaño del molde y si se necesita corrección por sobretamaño. Este valor incluye la ejecución del ensayo, la curva de compactación completa y el informe técnico firmado.
¿Qué cantidad de muestra se necesita para el ensayo Proctor?
Para suelos finos que pasan por el tamiz N°4, con 15 a 20 kg de muestra representativa es suficiente para un molde de 4 pulgadas. Si el material contiene gravas y se debe usar molde de 6 pulgadas con corrección por sobretamaño, se requiere un mínimo de 45 a 50 kg de muestra seca. La muestra debe ser remitida en bolsas cerradas que conserven la humedad natural.
¿En qué se diferencia el Proctor Normal del Modificado?
La diferencia está en la energía de compactación. El Proctor Normal (o Estándar) aplica 600 kN-m/m³ y se usa para rellenos de baja exigencia o subrasantes de tránsito liviano. El Proctor Modificado aplica 2700 kN-m/m³, reproduce la energía de equipos de compactación pesados, y es el que se exige en bases de pavimentos, terraplenes de carretera y plataformas industriales. La densidad máxima obtenida con el Modificado es siempre mayor y la humedad óptima menor que la del Normal para el mismo suelo.